El paso del tiempo

Las mayores innovaciones relojeras de Rolex son permanentes. Imprimen en la esfera de cada reloj palabras nuevas que, por sí solas, pueden dar fe de la visión única de la marca.

«Rolex»

Con la invención de la palabra «Rolex» en 1908, Hans Wilsdorf no solo creó una marca nueva. Cimentó de inmediato su visión única de la relojería y se embarcó en la búsqueda de la excelencia que Rolex persigue incansablemente desde entonces.

Tener esas exigencias desde el principio hizo que se incorporasen gradualmente todo el savoir‑faire y la experiencia en la fabricación, garantizando la autonomía e integridad de la marca.

Con «Rolex», Hans Wilsdorf allanó el camino para un tipo de relojería única. Movimiento perpetuo único, capaz de cumplir con la modernidad creciente de aquel entonces y superar sus novedosos desafíos.

Con «Rolex», Hans Wilsdorf allanó el camino para un tipo de relojería única. Movimiento perpetuo único, capaz de cumplir con la modernidad creciente de aquel entonces y superar sus novedosos desafíos. Tras el triunfo de este nombre visionario, otros términos tuvieron que acuñarse para expresar la innovación constante que caracteriza la marca: «Oyster», «Perpetual», «Superlative Chronometer».

Grabados en cada esfera, estas palabras no solo hablan de hermeticidad, autonomía, precisión o durabilidad. Revelan las razones por las que cada Cronómetro Superlativo Rolex Oyster Perpetual es un objeto único. Encarnan el éxito relojero e inspiran la confianza necesaria para superar cualquier desafío futuro.

«Oyster»

«Oyster». La palabra en sí evoca la hermeticidad. También es muestra de la ingeniosidad inigualable de aquellos que, mediante la experiencia técnica, alcanzaron las cualidades herméticas de la caja que lleva el mismo nombre y las pusieron en práctica para proteger los movimientos relojeros de su interior.

De hecho, «Oyster» no se refiere únicamente a la hermeticidad, sino también —más ampliamente— a la resistencia de la caja a todos los elementos naturales que pueden impedir que un cronómetro funcione perfectamente.

Pero «Oyster» no es simplemente el nombre de una caja, tampoco. Su invención fue tan decisiva que también se convirtió en el nombre de un reloj: el primer reloj de pulsera hermético de la historia. Desde entonces, ha seguido demostrando su durabilidad y adaptabilidad a las exigencias de cualquier época. La caja «Oyster» también sella y garantiza la precisión del reloj.

«Oyster» no se refiere únicamente a la hermeticidad, sino también —más ampliamente— a la resistencia de la caja a todos los elementos naturales que pueden impedir que un cronómetro funcione perfectamente.

El reloj, tan inmune a la furia de las tormentas como a las extensiones hostiles o a los caprichos de la vida diaria, está diseñado para superar los mayores desafíos. Protegido con sumo cuidado, es su fiel aliado en su viaje hacia el mundo exterior.

«Perpetual»

Desde la invención de su sistema de cuerda automática por rotor Perpetual en 1931, Rolex transforma los movimientos de la muñeca en reserva de marcha y sintoniza el latido de sus relojes con el de sus usuarios.

El uso de energía óptimo es un área de especialización clave en el savoir‑faire relojero de Rolex. La palabra «Perpetual», grabada en cada esfera, conecta el tiempo con el movimiento.

La palabra «Perpetual» conecta el tiempo con el movimiento. Expresa la habilidad infinita del reloj Rolex para capturar el ritmo del mundo y es otra prueba de su fiabilidad.

Expresa la habilidad infinita del reloj Rolex para capturar el ritmo del mundo y es otra prueba de su fiabilidad: cuando más lo necesite, no se parará.

Siempre y cuando el usuario entre en acción y se mueva, proporcionando energía al rotor, el movimiento dentro de la caja se alimentará para seguir, continuamente. Rolex es el vínculo entre el movimiento relojero y el movimiento humano.

«Cronómetro Superlativo»

Aunque la perfección es intrínsecamente inalcanzable, siempre nos esforzamos por alcanzarla. Por esta razón Rolex inventó el «Cronómetro Superlativo».

Hemos diseñado nuestras propias pruebas y métodos de medición, que todos nuestros relojes superan a cada paso de su fabricación, y también tras su ensamblaje. Mediante ellos, la precisión, hermeticidad, fiabilidad y autonomía de cada reloj son la garantía de su rendimiento y durabilidad.

Dos palabras —«Cronómetro Superlativo»— expresan nuestro deseo fundador de esforzarnos al máximo para sobrepasar nuestros propios logros continuamente.

Para estas cualidades, lo mejor nunca es enemigo de lo bueno. Debido a ello, en nuestra manufactura existe el Control Superlativo: una unidad especializada dedicada a ponerlos a prueba, continuamente y una vez completados.

Con el tiempo se ha convertido en la piedra angular de nuestra experiencia relojera: con dos palabras —«Cronómetro Superlativo»— expresa nuestro deseo fundador de esforzarnos al máximo para sobrepasar nuestros propios logros continuamente.

El «savoir‑faire» relojero de Rolex

Excelencia en desarrollo