
El logro de un ideal
Elegante. Precioso Prestigioso. Convertir cada día en una promesa para el futuro.
Disponible exclusivamente en metales preciosos, el Oyster Perpetual Day-Date muestra la fecha y el día de la semana con todas las letras en dos ventanas de la esfera. Desde 1956 ha acompañado a visionarios, virtuosos y grandes campeones que han resistido el paso del tiempo.

Habla el idioma de quien lo lleva
La visualización del día de la semana está disponible en 26 idiomas, que abarcan la mayoría de los sistemas de escritura: Latín, árabe, cirílico, hebreo, japonés, ideogramas chinos e incluso el alfasilabario ge'ez utilizado en el Cuerno de África. Al expresar la identidad cultural de quien lo lleva, el Day-Date es un reloj personal y universal.

Aquellos que determinan el mundo
El Day-Date se ha convertido en el reloj de hombres y mujeres excepcionales que, a través de sus logros, han dejado una huella duradera en el mundo.
Maravilla técnica
Concentración de logros relojeros en su lanzamiento, el Day-Date se ha mejorado continuamente para mantenerse a la vanguardia de la innovación.
Profundizar más

Sin tomar atajos
Esta es la inconfundible visualización del día que solo podemos encontrar en nuestro Day‑Date. Se presentó en 1956 y, desde 1973, se ofrece en 26 idiomas diferentes.

Rolex y la música
Los escenarios más prestigiosos del mundo, los mejores artistas y los conciertos más célebres; Rolex rinde homenaje a aquellos que inspiran nuestro patrimonio artístico.

Discreta presencia
Este es nuestro cierre Crownclasp. Se camufla a la perfección entre los eslabones del brazalete, así que es casi invisible. Sus dos láminas plegables cuentan con un mecanismo de bloqueo que queda totalmente oculto y se activa con una palanca en forma de corona.

La búsqueda de la excelencia
Los greens son el escenario de competiciones épicas que requieren precisión, maestría y perseverancia: cualidades presentes en el corazón de la identidad de Rolex.

Brillante en todos los sentidos
Este es nuestro famoso bisel estriado. Una creación brillante se mire como se mire. Se presentó en nuestro Oyster de 1926, y su característica más sobresaliente era su original diseño, que permitía enroscarlo firmemente a la caja. Así se perfeccionaba la hermeticidad del reloj.














