Una nueva era de la relojería
El futuro del Oyster
Capítulo V
Cien años de logros que han transformado profundamente el mundo de la relojería. Un viaje humano y técnico que ahora se extiende al futuro.
En 2026, Rolex presenta una nueva certificación más exigente y con criterios reforzados. Y sigue buscando la precisión extrema inspirándose en la física cuántica para redefinir aún más la medición del tiempo.
Relojeros en los talleres de Rolex, 1942. El departamento de Investigación y Desarrollo de Rolex se dedica a defender la visión del fundador. Las oficinas de Rolex se instalaron en 1919 en la rue du Marché en Ginebra. Hans Wilsdorf con los relojeros de Rolex. Dibujos técnicos de los movimientos de Rolex Bienne, finales de la década de 1950. Relojeros trabajando en los talleres Rolex de la rue du Marché, década de 1960. Prueba de hermeticidad realizada con un fatómetro, que garantiza que la caja soporta la presión en las profundidades. Un relojero Rolex ensamblando un movimiento, 2022. La introducción del Oyster marcó un hito fundamental en la consecución de la visión de Hans Wilsdorf.
Sobrepasar los límites de la tecnología
En 2026, Rolex ha reafirmado su compromiso con los usuarios de sus relojes al reforzar su certificación de Superlative Chronometer con tres nuevos criterios de pruebas, aplicados durante las fases de diseño y de fabricación: resistencia a los campos magnéticos, fiabilidad y sostenibilidad, un criterio transversal.
Estos criterios se suman a los instaurados cuando se redefinió esta certificación en 2015, a saber, precisión, hermeticidad, cuerda automática y autonomía (reserva de marcha). Estos, por su parte, se evalúan mediante pruebas sobre el reloj terminado.
Redefinir la noción del tiempo
Para Rolex, la precisión cronométrica ha sido un valor esencial desde siempre. Un pilar fundamental de sus relojes y de su certificación Superlative Chronometer.
Pero también una cultura de constantes innovaciones que ha llevado a la marca a desarrollar relojes atómicos ópticos de alto rendimiento. Estos instrumentos sin parangón permiten a Rolex garantizar el segundo con una precisión inigualable.
¿Y la historia termina...? ¡Aún no se puede terminar!