La hazaña original
En una época en la que un reloj resistente al agua es algo casi inconcebible, Hans Wilsdorf se propone hacer historia demostrando la hermeticidad del Oyster en condiciones reales.
En octubre de 1927, entrega un Oyster a la joven nadadora inglesa Mercedes Gleitze para su travesía a nado del canal de la Mancha. Tras más de diez horas sumergido en las gélidas aguas, el reloj sigue funcionando a la perfección.