Tras su inmersión histórica, James Cameron declara: «El Rolex Deepsea Challenge ha resultado ser un acompañante plenamente fiable durante toda la inmersión; ha permanecido visible sobre el brazo articulado y ha funcionado con precisión a más de 10 000 metros en el fondo del Challenger Deep. Es un ejemplo extraordinario de savoir-faire tecnológico y el complemento ideal del sumergible DEEPSEA CHALLENGER».
Esta expedición también pretendía rendir homenaje a la inmersión histórica del batiscafo Trieste, que une pasado, presente y futuro.
En este sentido, James Cameron no ocultó su entusiasmo por haber podido llevar igualmente un Deep Sea Special de 1960 en la cabina. «Tan pronto como ocupé mi lugar en el sumergible, encontré un lugar especial para colocar a la “Vieja Dama”, el reloj hermano del que se sumergió con el Trieste hace cincuenta y dos años. Me ha hecho compañía en mi inmersión a lo más profundo del océano y me ha traído buena suerte».