Este logro pionero marcó el nacimiento del concepto de Testimonial y consolidó la convicción de Hans Wilsdorf de que la excelencia debe demostrarse en condiciones reales, con pruebas y con el paso del tiempo.
Eso llevó al fundador de Rolex a entregar relojes Oyster a numerosos exploradores, científicos, atletas, pilotos, navegantes, alpinistas y submarinistas. De las cumbres más altas a las profundidades de los océanos, estos hombres y mujeres ponen a prueba los relojes Rolex en el laboratorio a cielo abierto que es nuestro mundo. Sus valoraciones permitieron a los ingenieros de la marca desarrollar y mejorar continuamente los relojes Oyster.