Esta distinción había quedado reservada hasta entonces para los imponentes cronómetros marinos tras someterlos durante 45 días a una serie de pruebas extremadamente rigurosas. Por primera vez, Rolex demuestra que un reloj de pulsera puede equipararse con los ejemplares más precisos.
Con este éxito, Rolex contribuyó de manera significativa a establecer la credibilidad de los relojes de pulsera, considerados hasta entonces como joyas con una precisión más bien aleatoria.