Lo recibieron como un héroe a su regreso a Plymouth (Reino Unido) en el mes de mayo y, en el mes de julio, en Londres, fue ennoblecido por la reina de Inglaterra.
En una carta dirigida a Rolex en 1968, escribía: «Durante mi viaje alrededor del mundo a bordo del Gipsy Moth IV, mi reloj Rolex sufrió en numerosas ocasiones golpes violentos, sin resultar dañado. No puedo imaginarme un reloj más robusto. Cuando lo utilizaba para establecer mi posición en el mar con ayuda del sextante, a menudo sufría las sacudidas y mojaduras de las olas que rompían sobre la cubierta, cosa que nunca pareció afectarle».