
Saros
¿Por qué complicarse?
31, 28, 31, 30, 31, 30, 31, 31, 30, 31, 30, 31: la secuencia anual de los meses es más complicada de lo que parece. En el arte relojero, hay que tener en cuenta esas inconsistencias cuando se diseña un calendario anual como nuestro calendario Saros, presentado en 2012 en el Sky‑Dweller.
Como todos los calendarios anuales, distingue automáticamente los meses de 30 y 31 días, y solo hay que ajustarlo una vez al año, cuando febrero da paso a marzo. Desarrollar una complicación como esta suele requerir de mecanismos bellamente intrincados, con innumerables palancas, levas y muelles. Pero hay otro tipo de belleza que siempre buscamos: la de la simplicidad. Aunque sea difícil de lograr. Hicieron falta muchos años de desarrollo para crear nuestro calendario anual, que solo incluye cuatro ruedas y dos relaciones de engranaje. Y nada más que eso. Su diseño es tan eficiente que el rendimiento y la durabilidad del movimiento no se ven afectados de ninguna manera. Todo lo contrario: permite que la energía generada se gestione a la perfección. Tal vez por eso se considera toda una hazaña relojera. El calendario anual Saros es una complicación llena de ingenio.
