
Válvula de helio
Un viaje de ida y vuelta
Esta es nuestra válvula de helio. Patentada en 1967, está diseñada para proteger nuestros relojes de submarinismo extremo. Rolex la inventó para que el helio usado en las inmersiones en cubas hiperbáricas pudiera ser liberado durante la descompresión.
La válvula se activa sistemáticamente cuando la presión en el interior de la caja del reloj es demasiado alta. Así, nunca se compromete la hermeticidad. Porque, aunque indispensable para los humanos durante el buceo de saturación, el helio es un gas noble pero intrusivo. Sus átomos penetran cualquier cosa: pueden infiltrarse en la caja del reloj a través de las juntas, sin importar lo hermética que sea. Y si no se remedia rápidamente durante el ascenso, la presión interna puede hacer que el cristal se salga, lo que afectaría a la integridad de la caja y al rendimiento del movimiento. Por eso inventamos este sistema autorregulador, que hoy consiste en un cilindro hermético, un pistón, un sello y un muelle. Porque, cuando se trata de conquistar las profundidades, volver a la superficie es tan importante como sumergirse.
