El desafío de la precisión
La precisión cronométrica —una constante búsqueda científica— se convierte, a principios del siglo XX, en una necesidad en un mundo en proceso de aceleración. Hans Wilsdorf, hombre de su tiempo, va a convertir la precisión cronométrica en su primer caballo de batalla.
En 1910, un reloj Rolex logra obtener un título de cronometría concedido por el organismo oficial de control de la marcha de los relojes de Bienne, en Suiza. Este reloj de pulsera resulta entonces tan preciso como uno de bolsillo, la referencia en aquella época.