Aceleraciones, presiones, golpes, vibraciones, temperaturas… Este proyecto de avión hipersónico experimental tiene por objetivo poner a prueba la capacidad de los pilotos para resistir los efectos de las velocidades extremas y del vuelo suborbital. Está destinado asimismo a desarrollar reactores de nueva generación para los primeros cohetes espaciales.
En una carta remitida a Rolex en octubre de 1962, Scott Crossfield informa sobre el impecable funcionamiento de su GMT-Master a pesar de las condiciones extremas impuestas por las exigencias del programa.