A bordo del batiscafo Trieste, descienden al punto más profundo del océano, situado en la fosa de las Marianas, hasta alcanzar la profundidad récord de 10 916 metros.
Fijado en el exterior del sumergible, un reloj Rolex experimental, el Deep Sea Special, se somete a la extraordinaria presión de más de una tonelada por centímetro cuadrado y regresa a la superficie en perfecto estado. «Encantado de anunciarles, su reloj igual de preciso a 11 000 metros que en superficie. Saludos, Jacques Piccard», anunciará Piccard en un telegrama dirigido a Rolex.