Los relojes Rolex, especialmente el Sea-Dweller, forman parte del equipo estándar de los buzos de élite de la Comex, pues son los únicos en los que estos confían para acompañarles en sus descensos ultraprofundos en saturación, donde el timing preciso de cada etapa posee una importancia vital.
En 1988, los miembros de la misión Hydra VIII establecerán el récord del mundo de inmersión en mar abierto por un buzo, a 534 metros de profundidad, en la costa de Marsella, en el Mediterráneo. Cuatro años después, el submarinista francés Théo Mavrostomos se convertirá en el primer hombre en alcanzar –701 metros en cámara hiperbárica. Ninguno de estos dos récords de la Comex ha sido igualado hasta la fecha.