Entre noviembre de 2005 y febrero de 2006, el aventurero noruego efectúa, con un reloj Rolex en la muñeca, «la marcha más larga», una caminata en solitario de 4800 km atravesando el Polo Sur en esquís de fondo. Desde entonces ostenta el récord de la caminata en esquís más larga de todos los tiempos, lograda, además, sin reabastecimiento.
Sobre su reloj, un Explorer II, declara: «Durante una expedición, mi Rolex es mi mejor amigo. Y es que es imprescindible tener un reloj mecánico robusto y preciso. Confío plenamente en mi Rolex y eso me da la tranquilidad de saber que puedo contar con él en las condiciones más difíciles».