La invención del Oyster en 1926 supuso un importante avance en la relojería. Esta caja completamente hermética y resistente al polvo, que daba su nombre a un reloj de pulsera y después a una colección, fue la creación de Hans Wilsdorf. El fundador de Rolex soñó con incorporar el reloj de pulsera a las innovaciones tecnológicas que transformaban la sociedad.
Un objeto fiable, robusto y práctico; el Oyster ha acompañado durante un siglo las muñecas de aquellos que se enfrentan a las condiciones más exigentes. Un siglo que vio cómo el Oyster se transformaba en una familia de relojes que actualmente se consideran referencias indudables.