Rolex trabaja con aleaciones y materiales innovadores que favorecen que los componentes estratégicos de los movimientos —como la espiral, el escape o el volante— resistan a los efectos de campos magnéticos de alta intensidad.
La superación de una batería de pruebas, realizadas con dispositivos específicos y con arreglo a metodologías exigentes, nos garantiza que el reloj que llevamos en la muñeca se mantiene, como mínimo, insensible a las inevitables exposiciones magnéticas del día a día.