En cinco meses, durante el año 1953, este efectuó 132 misiones de inmersión en la Costa Azul con un ejemplar de este reloj, descendiendo a profundidades comprendidas entre los 12 y los 60 metros.
Su informe fue muy positivo: «Podemos confirmar que no solo este reloj ha tenido un rendimiento plenamente satisfactorio en condiciones de inmersión especialmente difíciles y a menudo fatales para el material utilizado, sino que además se ha convertido en un accesorio imprescindible para toda inmersión con escafandra autónoma».