Impactos diversos, exposición a diferentes elementos como el frío, la humedad, el calor, el cloro, el salitre o la arena, manipulación reiterada de las piezas móviles o articuladas: los equipos de control exclusivos desarrollados por Rolex son muy variados.
Algunos son capaces de simular años de desgaste y envejecimiento en tan solo una semana. Estas pruebas extremadamente exigentes permiten garantizar a la larga la fiabilidad de todos los relojes, en cualquier circunstancia.