La hermeticidad se considera un pilar fundamental que integra una cultura rigurosa y sistemática en la cadena de producción. La hermeticidad de cada reloj se pone a prueba en una cuba hiperbárica, según una metodología exclusiva, desarrollada por Rolex, que ofrece resultados fiables y precisos.
Los relojes herméticos a 50 o 100 metros se someten a una presión, como mínimo, equivalente o hasta un 10 % superior a la ejercida a la profundidad para la que están garantizados. En cuanto a los relojes de submarinismo, herméticos a 300 metros y más, se ponen a prueba con un margen de seguridad del 25 %, tal como exige la norma vigente para este tipo de relojes.