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Cada Rolex tiene una historia
que contar

Cartas para Rolex

Además de la confianza depositada por sus Testimoniales, Rolex ha recibido durante años mensajes de apoyo espontáneos de muchos clientes, satisfechos con la robustez y fiabilidad de sus relojes. Todos mencionan la calidad extraordinaria y la larga duración de los relojes Rolex que, en ocasiones, se usan en condiciones igual de extraordinarias. Rolex publicó colecciones de muchos de estos testimonios en 1957, 1969, 1981 y 1990.

En el prólogo de la primera colección de testimonios, Hans Wilsdorf escribió:


«Al presentar estas cartas al público, me gustaría destacar lo orgullosos que nos sentimos de ellas desde Rolex. Siento que describen mucho mejor nuestros relojes de lo que nosotros podríamos hacerlo.»

Firma del fundador de Rolex - Hans Wilsdorf

Carta del 31 de marzo de 1982

Del Everest a la arqueología submarina

He llevado un Rolex Submariner durante 17 años y lo he usado por todo el mundo, en expediciones en la montaña (incluyendo el Monte Everest) y en estudios arqueológicos submarinos (incluso en la mayor inmersión del mundo, a 19 300 pies / 5880 metros en el norte de Chile). He cruzado desiertos, practicado paracaidismo, explorado selvas y participado en numerosos estudios antropológicos. Dudo que mucha gente haya tratado tan mal un reloj Rolex durante tanto tiempo. A pesar de todo, todavía funciona perfectamente.

Dr. Johan Reinhard, Illinois, EE. UU.

Carta del 10 de mayo de 1986

RESCATADO DE UN SÓLIDO BLOQUE DE HIELO

Soy una ferviente esquiadora y he tenido un Rolex durante muchos años. Me gustaría contarles una breve historia sobre una experiencia extraordinaria que tuve con este reloj.

En enero de 1985, participé en una Copa de Europa de esquí cerca de Salzburgo. En cada competición, necesito mi Rolex casi tanto como mis esquís. Por desgracia, al final de la carrera, me di cuenta de que había perdido mi reloj.

Informé inmediatamente a la oficina de turismo y les pedí que se pusieran en contacto conmigo si lo encontraban. Había perdido todas las esperanzas cuando, dos meses y medio después, recibí una llamada. Aunque parezca increíble, alguien había encontrado mi reloj en la nieve, se había congelado durante dos meses.

La persona que lo encontró tuvo que romper el hielo con un martillo. Y lo que resulta aún más sorprendente, el Rolex todavía funcionaba, así como el segundero y la fecha. Estaba contentísima de ver que este reloj había sido un auténtico superviviente.

Christa Kinshofer, Alemania.

Carta del 8 de mayo de 1989

UN TESORO EN EL ARRECIFE

En noviembre de 1988 perdí mi Lady-Datejust, que tenía 12 años, cuando navegaba en altar mar en el Golfo de San Vicente. ¡Pensé que había perdido mi preciado reloj para siempre! Sin ninguna esperanza, me puse en contacto con Rolex Australia, a sabiendas de que identificarlo sería un milagro.

En marzo recibí una llamada de teléfono para informarme de que mi reloj había sido encontrado. Había sido localizado en un arrecife siete semanas después de haberlo perdido. Estaba en peores condiciones para llevarlo puesto pero aún funcionaba. Estoy encantada y tengo una historia que contar durante mucho tiempo.

Estoy segura de que estaréis encantados de leer otro testimonio de la excelencia de Rolex.

M. Higgerson, Australia Meridional.

Carta del 22 de julio de 1982

ROLEX SOBREVIVE A UN ACCIDENTE MOTONÁUTICO EN EL GRAN PREMIO DE BÉLGICA

Al final de la última temporada, tuve un horrible accidente motonáutico cuando participaba en el Gran Premio de Bélgica, en el río Mosa.

Cuando lideraba la carrera a media etapa, mi lancha fue golpeada por una ráfaga de viento. Navegaba a 200 km/h.

Mi lancha acabó totalmente destrozada y me llevaron al hospital con diez costillas rotas y un pulmón perforado, de lo que me he recuperado por completo.

Durante el accidente, llevaba puesto mi Rolex Oyster Perpetual Submariner Date en la muñeca izquierda que, aunque sufrió daños superficiales, resultó bastante intacto y ha mantenido su precisión hasta la actualidad.

Siempre me han encantado los Rolex y esto me ha demostrado lo magníficos que son estos relojes.

Allan Nimmo, Stirlingshire, Reino Unido

Carta del 28 de noviembre de 1988

HORNEADO PERO TODAVÍA OPERATIVO

Hace algunos años, cuando estaba haciendo unas reparaciones mecánicas en mi camión todo terreno, golpeé sin querer mi GMT-Master (así como mi muñeca) con una llave inglesa que se me escurrió. El reloj protegió mi muñeca, exceptuando un pequeño moratón, pero el cristal recibió un fuerte golpe que lo agrietó.

Después, me di cuenta de que había humedad condensada dentro del cristal agrietado. Había estado bajo la lluvia durante un tiempo. Estaba bastante disgustado ya que no hay nada más perjudicial para un reloj de alta joyería que la humedad. Además, no podía abrir la caja para secarla.

Después de cenar, pensé que podría ser útil colocar el reloj en un lugar caliente para poder extraer la humedad. Coloqué el reloj en un recipiente para tartas en el horno de la cocina donde se calentaría con la luz piloto. Después, me acosté.

A la mañana siguiente, descubrí para mi sorpresa que el reloj se había horneado por la noche. Olvidé decirle a mi mujer dónde había colocado el reloj antes de irme a la cama.

Mi mujer se quedó trabajando hasta tarde con el ordenador. Por la noche, sintió hambre y decidió preparar algo para comer en la parrilla que se encuentra justo debajo del horno. Ni siquiera lo abrió.

Obviamente, el calor (creo que ascendió a 260°C) eliminó la humedad. También hizo explotar el cristal y el bisel que se salieron de la caja y la brillante esfera adquirió un tono marrón. ¡Pero el reloj seguía funcionando!

El relojero del centro de servicio de Rolex estaba muy sorprendido por este contratiempo. Me hice bastante conocido entre el dueño y el resto del personal, claramente por lo cómico de la situación. Tras una limpieza exhaustiva, la lubricación, el ajuste y la sustitución del cristal, pude usar de nuevo mi GMT-Master que volvió a funcionar con "normalidad". No cambié la esfera pero las manchas brillantes se difuminaron y recuperó el color blanco.

J.J. Adams, Commander, United States Navy Reserve, California

Carta de 1954

Viaje al Sahara

Es para mí un placer decirles lo encantado que estoy con mi Rolex. Me ha prestado un servicio maravilloso, ya que el reloj pasó por muchas “pruebas”. Las condiciones climatológicas de nuestro viaje no fueron las mejores. Tuvimos que enfrentarnos casi continuamente a terribles tormentas de arena, que a veces duraban días, sin darnos tregua.

Me llevé un reloj normal y corriente para comparar su rendimiento con el de mi Rolex, pero se rompió después de cinco días.

Mi Rolex, sin embargo, marcó el tiempo de forma admirable, a pesar de que puedo asegurar que no escatimé en su uso.

Me gustaría añadir que diferentes personas mostraron su admiración por mi Rolex en el desierto.

Lo que les llamó la atención por encima de cualquier cosa, además del movimiento automático, fue la hermeticidad total del reloj, que yo siempre mostraba encantado.

H.-C. Golay

Carta de 1954

Travesía del Atlántico

Deseo hablarles de los relojes Rolex Explorer que todos llevamos puestos en nuestra doble travesía del Atlántico a bordo de mi yate “Aries”, cuando fijamos un nuevo récord al realizar la primera doble travesía del Atlántico en un pequeño barco a motor. Dependíamos completamente de los relojes, no solo para marcar la hora sino también para navegar.

La capacidad de los relojes para marcar la hora de forma precisa y ayudarnos así a navegar en las peores condiciones quedó totalmente probada.

C. Harcourt-Smith

#EveryRolexTellsAStory