La unión de la elegancia y la innovación

En su lanzamiento, el Day‑Date fue el primer reloj de pulsera en combinar las últimas innovaciones relojeras: un cronómetro de cuerda automática y hermético con la fecha y el día de la semana con todas las letras, disponible actualmente en 26 idiomas. Fabricado exclusivamente en metal precioso junto con su emblemático brazalete President, sus múltiples esferas lo convierten en el lienzo perfecto para la expresión personal.

CAMBIO DE DÍA Y DE FECHA
INSTANTÁNEO:
UN MILAGRO DE MEDIANOCHE

Lanzado inicialmente en 1956, el Day‑Date fue una primicia mundial. Fue el primer reloj que mostró el día de la semana completo. Elegido por numerosos líderes mundiales, el Day‑Date está disponible con una visualización del día a medida en una amplia selección de idiomas.

EL BRAZALETE PRESIDENT:
UN NOMBRE PREDESTINADO

Creado especialmente para el lanzamiento del Day‑Date y presentado en 1956, el brazalete President contribuye con su elegancia y prestancia a dar prestigio a este reloj. Inmediatamente reconocible, este brazalete de tres eslabones semicirculares de oro de 18 quilates o platino 950 macizos resulta tan sólido como confortable.

EL CIERRE CROWNCLASP:
ELEGANCIA DETALLADA

El brazalete President está dotado de un cierre invisible Crownclasp, cuya apertura se lleva a cabo mediante una corona Rolex articulada, que perfecciona su estética y su funcionalidad. Incluye, en el interior de los eslabones, insertados de cerámica para aumentar su fluidez de uso y su longevidad. Un sistema de fijación invisible ofrece una perfecta continuidad visual entre el brazalete y la caja.

El bisel estriado:
Un secreto bien protegido

En un principio, el diseño estriado del bisel Oyster tenía una función específica: servía para atornillar el bisel a la caja garantizando la hermeticidad del reloj. Además, era idéntico al acanalado del fondo de la caja, atornillado a esta por la misma razón, mediante herramientas específicas de Rolex. Con el tiempo, el estriado se convirtió en un elemento puramente estético, una auténtica característica distintiva de Rolex. En la actualidad, el estriado es unamarca de distinción y está disponible únicamente en los modelos en oro o platino.

El nuevo Day‑Date 40 en platino 950 luce un bisel estriado fabricado en el mismo metal precioso, una primicia para Rolex. Han sido necesarios muchos años de investigación para poder adaptar el procedimiento de guilloqueado de las estrías al «más noble de los metales». La obtención de facetas de geometría perfecta cuyos flancos presentan una superficie brillante supuso un auténtico desafío técnico, superado por la marca gracias a la excelencia de su savoir‑faire.

LA ESFERA DEL DAY‑DATE:
LA ESENCIA DE UN CLÁSICO GRABADO EN MODERNIDAD

Para un efecto particularmente sofisticado, se aplican finos motivos grabados con láser para un acabado tipo sol tradicional. La masculinidad de este carismático modelo se enfatiza con nuevos índices de números romanos independientes adornados con facetas, con elementos individuales colocados a mano. Estos rostros del reloj reflejan la maestría extraordinaria de Rolex en el arte de las esferas, y son exclusivos del Day‑Date. La esfera azul glaciar sigue siendo el rasgo distintivo exclusivo de los relojes Rolex de platino 950.

LA FUNDICIÓN DE ROLEX:
LA MAESTRÍA DE LOS METALES PRECIOSOS

Los relojes Rolex en oro poseen un resplandor cautivador, fruto de años de experiencia en el perfeccionamiento del uso del metal más precioso. Rolex puede garantizar el cautivador resplandor sin igual de sus cajas y brazaletes ya que controla el proceso en su totalidad.

Rolex utiliza exclusivamente oro de 18 quilates, una magnífica aleación formada por 750 ‰ (milésimas) de oro puro, más la combinación exacta de elementos como plata y cobre, necesaria para producir los diferentes tipos de oro de 18 quilates: amarillo, blanco y Everose, una aleación de oro rosa exclusiva de Rolex. Las fórmulas de Rolex, guardadas celosamente, garantizan una durabilidad excepcional, así como una alta capacidad de pulido y un resplandor extraordinario que perdura generación tras generación.

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