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Rod Laver

Cada Rolex tiene
una historia que contar

El legendario tenista australiano Rod Laver es considerado uno de los mejores jugadores de la historia. Número uno mundial de 1964 a 1970, fue testigo de la gran evolución del tenis aficionado a profesional con el comienzo de la Era Open. Conocido por su velocidad, agilidad y espíritu competitivo, Laver ha ganado la gran mayoría de títulos individuales, incluidos 11 grandes. Ingresó al Salón de la Fama del Tenis en 1981, el mismo año en el que empezó a llevar un reloj Rolex, que desde entonces simboliza sus extraordinarios logros.

Rolex y Rod Laver - Cada Rolex tiene una historia que contar
Descubra la historia de Rod Laver con Rolex. La leyenda del tenis australiana y embajador Rolex habla sobre lo que significa llevar su primer reloj Rolex.

«Creo que le he demostrado a mucha gente que las cosas buenas suceden si estás preparado para hacer los esfuerzos necesarios».

Voy a cumplir 80 años y creo que mi vida ha sido maravillosa. El tenis me brindó una oportunidad. Mi capacidad innata para jugar a este deporte fue probablemente lo más importante de mi vida. Sin embargo, tuve que trabajar para ser un mejor tenista —y mejor significa que tienes que ganar. Creo que esa era mi motivación; la competición me hizo mejorar. Así fue como progresé.

Me encanta el tenis. Mis padres y dos hermanos mayores jugaron a este deporte. La oportunidad llegó jugando torneos junior cuando mejoré un poco y tuve la posibilidad de viajar en 1956. Fui a Europa para jugar en Francia, en Wimbledon y después al U.S. Open. Tuve muchas oportunidades y pensaba: «Quiero ser tenista». Y así fue como comencé.

«He sido testigo de la evolución de este deporte desde que llegó el “tenis abierto”, estoy asombrado de los grandes logros que se han producido desde el tenis aficionado».

Por suerte, todo fue bien. Y afortunadamente para el mundo de este deporte, ¡llegó el «tenis abierto»! Creo que es lo mejor que le ha pasado nunca al tenis. Fui capaz de aprovechar toda la experiencia acumulada y, gracias a ello, hacer muy buenas actuaciones cuando comenzó el «tenis abierto».

 

He sido testigo de la evolución de este deporte desde que llegó el «tenis abierto», estoy asombrado de los grandes logros que se han producido desde el tenis aficionado. Conseguir el «tenis abierto» llevó mucho tiempo. Y después, das un salto adelante hacia el mundo actual y ves tantos campeones fabulosos... Para el mundo del tenis es un largo camino desde el comienzo hasta donde está en la actualidad.

Reloj Rolex de Rod Laver

Tuve un derrame cerebral en 1998. Los doctores me dijeron: «No podrás volver a jugar al tenis». Fue lo mejor que me podrían haber dicho nunca. Cuando conseguí librarme de la silla de ruedas y levantarme, pensé: «Tengo paralizado el lado derecho, pero yo soy zurdo... Dejadme pisar de nuevo una pista de tenis». Comencé muy despacio y pasé dos o tres meses golpeando pelotas de tenis. No me podía mover, pero sí que podía estar de pie y golpear. Y finalmente mi pierna derecha comenzó a moverse, lo que significó el inicio de mi recuperación. No estaba preparado para permanecer en una silla de ruedas —me libré de ella tan pronto como pude.

 

Mi retirada no fue fácil. Sin embargo, al haber comenzado en el tenis aficionado, después convertido en profesional y finalmente pasado al «tenis abierto», tuve una larga carrera. El tiempo es la esencia cuando miras a los jugadores que llegan, que son más jóvenes, más rápidos y mejores que tú. Mi carrera fue probablemente más larga que la de muchos, muchos campeones.

«El Rolex que llevo puesto hoy en la muñeca está arraigado a toda mi carrera».

Creo que le he demostrado a mucha gente que las cosas buenas suceden si estás preparado para hacer los esfuerzos necesarios. Creo que he tenido una vida privilegiada. El hecho de haber ganado multitud de torneos, competido bajo tanta presión en todos los Grand Slams, me condujo a Rolex. Tuve una gran carrera, llegué a lo más alto del tenis y uno de los momentos más importantes llegó cuando conseguí un Rolex. Es probablemente la mejor compra de mi vida.

Estaba en Australia en un encuentro del Salón de la Fama en 1981. En el camino de vuelta a California quise parar en Hong Kong. En el tiempo que estuve allí vi que había una boutique Rolex, y concebí la idea de adquirir un reloj Rolex: «Creo que merezco un Rolex». Llevo este reloj conmigo desde 1981. Con mi reloj y las memorias que lo acompañan: el nacimiento de mi hijo en 1969, poder viajar por el mundo representándome a mí mismo y a Rolex.

 

El Rolex que llevo puesto hoy en la muñeca está arraigado a toda mi carrera. Que esto es lo que quise y lo que tengo.