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Don Walsh

Cada Rolex tiene una historia que contar

En 1960, el teniente de la Marina de los Estados Unidos Don Walsh y el oceanógrafo suizo Jacques Piccard descendieron a bordo del batiscafo Trieste a la Fosa de las Marianas, bajo el Océano Pacífico, al punto más profundo del océano. Un reloj Rolex Oyster experimental, el Deep Sea Special, ahora conocido como «The Old Lady», se fijó al exterior del Trieste. Su tripulación no solo estableció un récord con su inmersión, sino que además creó un hito para la exploración del fondo marino. En cierto modo, se puede encontrar ADN de Walsh en cada reloj Rolex fabricado desde entonces.

Rolex y Don Walsh - Cada Rolex tiene una historia que contar
Descubra la historia de Don Walsh con Rolex. El oceanógrafo, explorador y embajador Rolex habla sobre lo que significa llevar su Rolex Submariner.

«Los jóvenes me preguntan a menudo cómo llegué a ser explorador. A lo que respondo: "Es muy fácil, naces explorador"».

Los jóvenes me preguntan a menudo —son mi público favorito— cómo llegué a ser explorador. A lo que respondo: «Es muy fácil, naces explorador. No tienes que escalar la montaña más alta o sumergirte en el punto más profundo del océano, solo tienes que sentir curiosidad por el mundo que te rodea».

 

Lo único que siempre quise ser fue marine. A finales de los años treinta vivíamos en una casa con vistas a la Bahía de San Francisco. Podía ver los barcos salir a través del Golden Gate y desaparecer en el horizonte y me preguntaba: «¿Qué hay ahí fuera y cómo puedo verlo? ¿Cómo lo hago?». He sido afortunado porque lo vi, lo hice y lo sigo haciendo. He estado en el Polo Norte, he estado en la parte más profunda del océano y, 65 años después sigo aprendiendo nuevas cosas.

 

La mayor atracción para mí bajo el mar es la idea de que estoy visitando un nuevo planeta. Tras descender unos 100 metros, todo está oscuro y es como entrar en un nuevo mundo, conoces organismos que se encuentran en su hábitat y tú no, tú eres el intruso.

Reloj Rolex de Don Walsh

Tomé consciencia por primera vez de la posibilidad de inspeccionar la parte más profunda del océano menos de un año antes de hacerlo. Estuve sirviendo en los submarinos de la Marina de los Estados Unidos cuando solicitaron voluntarios para algo llamado batiscafo, un vehículo que permitiría una inmersión más profunda en el océano. Me presenté voluntario para el programa y me embarqué en una travesía para toda la vida con una bastante corta —11 kilómetros— cuando hice la inmersión más profunda.

«La mayor atracción para mí bajo el mar es la idea de que estoy visitando un nuevo planeta».

Nuestras condiciones de vida en la cabina eran bastante apretadas. Jacques Piccard era un hombre muy alto y yo no era muy grande —podía usar cualquier espacio que sobrara. La temperatura era algo mejor que en un frigorífico doméstico. Hablamos de 1960, cuando la mayoría del equipo eléctrico que usábamos radiaba calor. El habitáculo era estrecho pero nos movíamos mucho, estábamos preparados. Aquello marcó una nueva era de trabajo en el océano.

Durante nuestra inmersión tuvimos otro pasajero a bordo, un reloj Rolex fabricado para la ocasión al que hoy llamamos «The Old Lady». En aquel momento no se tenía en Ginebra los medios para probar toda la profundidad del océano, por lo que fuimos la plataforma de pruebas para este nuevo reloj.

Fue expuesto a la presión de la profundidad completa durante las nueve horas de inmersión. Fue curioso comprobar si seguía funcionando cuando ascendimos, y así fue. El reloj funcionó bien, al igual que nosotros. Fue un buen día de trabajo. Me complace mucho que la herencia del reloj «The Old Lady» continúe, que mi ADN de «The Old Lady» esté hoy presente en todos los relojes Rolex.

 

Para celebrar el medio siglo de esta pionera inmersión, me hicieron obsequio de este reloj Rolex con el siguiente grabado en el fondo: «En reconocimiento a Don Walsh, inmersión más profunda en 1960, 2010». Estoy muy orgulloso de ello, siempre lo llevo encima.

«Me complace mucho que la herencia del reloj "The Old Lady" continúe, que mi ADN de "The Old Lady" esté hoy presente en todos los relojes Rolex».

Me recuerda quién soy, dónde he estado, y es una grata sensación de éxito y orgullo. Miro mi reloj y me recuerda que no podemos vivir mucho tiempo en el pasado. Tenemos que respetar el pasado y lo que hemos logrado, pero debemos mirar al futuro.

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