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Ana Ivanovic

Cada Rolex tiene una historia que contar

Ana Ivanovic destacó en el circuito profesional de tenis de 2003 a 2016. A lo largo de su carrera ha ganado 15 títulos individuales del WTA Tour, incluyendo una victoria de Grand Slam® en el Roland‑Garros de 2008. Se mantuvo en el puesto número uno de la clasificación mundial durante 12 semanas en 2008. Su talento, generosidad y bondad la han convertido en una de las favoritas entre los aficionados al tenis y al deporte de todo el mundo. Su reloj Rolex simboliza un recorrido de superación constante, tanto en el tenis como en su vida personal.

Every Rolex Tells a Story — Ana Ivanovic

«Este reloj simboliza mi recorrido imperecedero y mi esfuerzo diario, que continúa y no desaparece cuando se gana algo».

Me enamoré del tenis al instante. En mi quinto cumpleaños, me regalaron una raqueta de tenis pequeña, y así fue como empezó todo. Durante mi infancia, ya sabía que eso era lo que quería hacer. Ir a los entrenamientos era mi pasión, y me encantaba competir y ser desafiada. Simplemente, adoraba el juego. Para mí, lo era todo.

Nací en Belgrado, que solía formar parte de la antigua Yugoslavia. Durante la guerra, en mi país era muy difícil entrenar por varias razones. En verano había pistas de tierra batida al aire libre que nos encantaban, pero en invierno, obviamente debíamos seguir entrenando y los únicos lugares disponibles para hacerlo eran piscinas cubiertas vacías.

«En cualquier oficio es necesario hacer sacrificios para llegar a la cima, y hay que trabajar duro para conseguirlo. Nadie te regala nada. Yo siempre quería mejorar».

Fue duro, pero contaba con el apoyo de mi familia. Era el momento de evolucionar como jugadora, y para ello debía viajar para competir. En aquella época, era complicado conseguir un visado para salir del país. Teníamos que coger un bus nocturno de Belgrado a Budapest durante unas seis o siete horas. Una vez en Budapest, cogíamos algún vuelo de conexión, y todo ello de la forma más barata posible.

En cualquier oficio es necesario hacer sacrificios para llegar a la cima, y hay que trabajar duro para conseguirlo. Nadie te regala nada. Yo siempre quería mejorar. Siempre me exigía el 100 % y nunca estaba satisfecha. Quería la perfección. Creo que como personas estamos siempre evolucionando, y es importante hacerlo con la motivación, los valores y las creencias adecuadas. Cuando luchas por conseguir esa perfección y esa trayectoria o ambiente de éxito, es bueno tener contratiempos porque te enseñan, en ocasiones, incluso más que una victoria.

«Al alzar el trofeo lo más alto posible y ver mi nuevo Rolex en mi muñeca, recordé todo el trabajo duro que había realizado y la confianza que había tenido. Todo tenía sentido.»

El 2008 fue un gran año para mí. Tenía tan solo 20 años, y pasé de ser una principiante a alcanzar la cima del deporte. Era algo con lo que siempre había soñado y estaba sucediendo muy rápido. El año anterior llegué a la final del Roland‑Garros —donde perdí, pero para 2008 ya había ganado en Indian Wells y había llegado a la final del Australian Open.

Todas esas experiencias me llevaron a la victoria del Roland‑Garros en 2008 y al puesto número uno en la clasificación mundial, todo en la misma semana. Adquirí mi Rolex Daytona justo antes del Roland‑Garros. Ganar el Roland‑Garros fue un momento muy emotivo para mí. Al alzar el trofeo lo más alto posible y ver mi nuevo Rolex en mi muñeca, recordé todo el trabajo duro que había realizado y la confianza que había tenido. Todo tenía sentido.

El reloj Rolex de Annika Sörenstam

Este reloj simboliza mi recorrido imperecedero y mi esfuerzo diario, que continúa y no desaparece cuando se gana algo. Continúa porque siempre quieres mejorar. No importa si es como tenista, persona, empresario o como padre: quieres ser alguien mejor día tras día. Es algo imperecedero, y creo que Rolex también representa la superación constante y la consistencia.

«Rolex es algo más que un reloj. Para mí, es mucho más que eso. Rolex representa los valores que queremos para nosotros, y que esperamos transmitir a la siguiente generación».

Cuando gané el Roland‑Garros, me pareció apropiado compartir mi alegría con mi equipo, así que obsequié a cada miembro con un Rolex grabado con el mensaje «Dream Team RG08». Cuando mi marido y yo nos casamos, decidimos regalarle a nuestra familia algo especial para que recordasen ese día a su manera. Pensamos que nuestras madres debían tener un Rolex, y le compramos a cada una un reloj con un mensaje grabado... Se emocionaron mucho al recibirlo.

Quería que mi familia y las personas cercanas a mí fueran parte de la familia Rolex, porque Rolex es algo más que un reloj. Para mí, es mucho más que eso. Rolex representa los valores que queremos para nosotros, y que esperamos transmitir a la siguiente generación. Tal y como esperamos hacer con nuestros relojes.