Les insuflan vida, garantizan su funcionamiento y responden de su mantenimiento: los relojeros están presentes en cada etapa de concepción, fabricación y servicio de los relojes Rolex.

Aspirar a la perfección e innovar sin tregua es su secreto para dotar de alma a esos objetos distintos a cualesquiera otros porque han sido hechos para durar.

Hombres y mujeres vestidos de blanco, espacios de trabajo robotizados, el silencio de la concentración. En Rolex, los talleres trasmiten una impresión de serenidad y de absoluta devoción a un trabajo de calidad. Para dar vida a los relojes de la marca —objetos mecánicos de increíble precisión y longevidad extraordinaria— estos especialistas poseen un inestimable savoir-faire y múltiples competencias: son herederos de gestos ancestrales, expertos en tecnologías de vanguardia, pioneros, amantes del trabajo bien hecho y enemigos de las prisas, con la mejora constante como meta. Son profesionales apasionados dispuestos a retomar su labor a cualquier hora para alcanzar la perfección.

Relojeros trabajando

En el mismo corazón de la empresa, ellos desempeñan desde su fundación un papel fundamental. Son los protagonistas de la inigualable reputación de excelencia de los relojes Rolex, de su precisión y su fiabilidad. A ellos se les debe su alma. Lejos de la obsolescencia disimulada del usar y tirar, ponen todas sus habilidades al servicio de la longevidad. Ellos dan a cada Oyster Perpetual y Cellini las características particulares que confieren a estos relojes mecánicos una belleza y una duración incomparables.

Máquinas de precisión trabajando

En cada taller, en cada uno de sus gestos, perpetúan el rigor y la paciencia de los orígenes, incorporando al mismo tiempo las tecnologías más complejas. Los relojeros Rolex, además de inscribirse en una continuidad histórica y perpetuar una tradición antigua, proyectan día a día en su arte una nueva dimensión gracias a la formidable herramienta industrial puesta a su disposición.

Manos colocando

Tanto en el laboratorio como en la producción o en el servicio posventa, los relojeros trabajan siempre dentro de equipos multidisciplinarios. Desde el principio, Rolex ha puesto en valor su savoir-faire y ha velado porque su formación fuese de la mayor calidad.

Montaje preciso del calibre

Los relojeros de laboratorio

En la fase inicial de investigación y desarrollo, cuando se realizan la puesta a punto del nuevo reloj y las primeras pruebas de laboratorio, la experiencia del relojero ayuda a sus creadores a escoger soluciones técnicas para la concepción, la fabricación y el mantenimiento posterior. El relojero de laboratorio tiene un papel crucial durante esta fase, directamente en el seno del departamento de Investigación & Desarrollo. Por su capacidad para analizar el funcionamiento de los prototipos, medir su rendimiento y proponer mejoras, contribuye de forma esencial a la calidad del desarrollo. Esta colaboración precoz y sistemática garantiza la puesta a punto de un producto de una exigencia muy elevada.

Análisis con microscopio

Desde los primeros esbozos, él aporta su experiencia en la búsqueda de ideas. Participa activamente, entre otros, en la elaboración de los planes de montaje y lubricación de las piezas. Monta los prototipos realizados por la micromecánica y despliega todos sus conocimientos para dotarlos de vida. Lleva a cabo ensayos de fiabilidad y de envejecimiento acelerado. Realiza todas las medidas de funcionamiento que determinarán la homologación final. Cuando se lanza un nuevo modelo, también forma parte del personal que, en la fase de industrialización, tiene como cometido montar el reloj.

Examen de la caja

LOS RELOJEROS DE FABRICACIÓN

En la fase de fabricación —durante la cual se producen, entre otros, puentes, platinas, ruedas, volantes, roscas microscópicas o espirales con una precisión extrema—, el relojero de fabricación se asegura de que el reloj responda a las exigencias que primaron en su concepción. 

LOS RELOJEROS DE FABRICACIÓN

Él efectúa los ajustes necesarios, tarea en la que jamás podrá reemplazarlo ninguna máquina. Una vez que se homologa el modelo, es él quien toma el relevo para las diferentes etapas de la producción, tanto en Bienne como en Ginebra. En el transcurso de esta fase, no deja de estar presente en el proceso de fabricación y de montaje del reloj, siempre en colaboración con los especialistas del departamento de Investigación & Desarrollo.

LOS RELOJEROS DE FABRICACIÓN

Aporta su apoyo técnico a las diferentes operaciones. Su misión fundamental consiste en efectuar controles de calidad en el curso del proceso, en analizar los resultados de dichos controles, en proponer mejoras y en cooperar en la formación del personal de montaje. El relojero de fabricación vela por que la producción de los movimientos y de los relojes corresponda a las especificaciones elaboradas previamente y respete las normas de calidad establecidas por la marca.

Relojería: creación de prototipos

LOS RELOJEROS DEL SERVICIO POSVENTA

Un reloj Rolex está hecho para durar. Desde sus orígenes, Hans Wilsdorf, el fundador de la marca, se empeñó en garantizar un mantenimiento de calidad en paralelo a la distribución de los relojes. De este modo, la idea de la solidez de los productos se fundió progresivamente con la de calidad, y de esta manera se introdujo la posibilidad de facilitar el mantenimiento a partir de las especificaciones de todo nuevo producto.

LOS RELOJEROS DEL SERVICIO POSVENTA

Así pues, en la fase de servicio posventa, el relojero se ocupa del mantenimiento del reloj. Efectúa su compostura, ese conjunto de operaciones de mantenimiento que contribuye a su fiabilidad en el tiempo, y, en el plano estético, le devuelve todo su brillo. Dado que, en la concepción del reloj, se han tenido en cuenta sus conocimientos, el relojero del servicio posventa está en condiciones de llevar a cabo su misión con eficacia, garantizando un servicio de calidad que cumple a rajatabla con las expectativas de los clientes Rolex en todo el mundo.

LOS RELOJEROS DEL SERVICIO POSVENTA

Estos aguerridos profesionales tanto trabajan en las sedes de Rolex en Ginebra y Bienne, en Suiza, en las filiales del extranjero como, directamente, en los establecimientos autorizados. Todos ellos, en aras de una exhaustiva formación relojera, reciben regularmente informaciones técnicas sobre las novedades Rolex y participan en jornadas de formación organizadas por la marca para actualizar y depurar sus conocimientos.

LOS RELOJEROS DEL SERVICIO POSVENTA

Los centros de formación en Suiza y en el extranjero aseguran la transmisión del legado relojero y garantizan la perpetuación del savoir-faire de Rolex. Contribuyen así activamente a la longevidad de los relojes y a la perennidad de la marca, día a día, en el mundo entero.

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