La calidad de los relojes Rolex es el resultado de una rigurosa metodología.

Desde la concepción de un nuevo modelo hasta el test al que se somete cada pieza cuando sale de producción, todo está preparado para responder a los estándares de excelencia de la marca. Rolex ha desempeñado un importante papel en el desarrollo de test y protocolos para garantizar la fiabilidad y robustez de un reloj.

Golpes suaves o violentos, variaciones de temperatura, campos magnéticos, desgaste o incluso humedad: los relojes Rolex han de poder resistir a largos períodos, en ocasiones de trato extremo, sin que su integridad o su rendimiento se vean afectados o disminuidos.  Para Hans Wilsdorf, fundador de la marca, era imprescindible que todos los relojes Rolex diesen la hora con exactitud y que su movimiento estuviese protegido de la mejor forma posible. Más de cien años después de la creación de los primeros modelos, esta filosofía sigue rigiendo el desarrollo y la producción de cada reloj sellado con la emblemática corona.

Garantizar la fiabilidad de un reloj Rolex requiere multitud de competencias y savoir-faire. Ingenieros, físicos, mecánicos, microtécnicos o de materiales, técnicos, constructores, prototipistas, estadísticos o relojeros trabajan conjuntamente en el desarrollo de soluciones óptimas y específicas para la utilización de cada modelo.

Prueba de vibración

DEL PROTOTIPO AL RELOJ TERMINADO

El proceso da comienzo durante la fase de diseño. El reto consiste en elaborar la lista de contratiempos a los que el reloj seguramente se vaya a enfrentar. Puramente virtual y basada en un escenario de uso del producto, esta primera etapa permite dibujar un panorama de los riesgos y, a continuación, priorizarlos con el fin de establecer el orden en el que abordar las problemáticas. Si se consideran necesarias, estas simulaciones pueden programarse. Contribuirán al diseño de prototipos, que se someterán a una serie de test que reproducen las condiciones de uso reales.

DEL PROTOTIPO AL RELOJ TERMINADO

El desarrollo de un reloj se divide en tres etapas sucesivas: prototipo inicial, prototipo funcional y prototipo de desarrollo. Cada uno de estos prototipos, reproducido en varios ejemplares, se analiza y se pone a prueba de forma individual. Una vez validado el prototipo inicial, el prototipo funcional sirve para perfeccionar el funcionamiento del mecanismo. Sigue una fase de preproducción, con la creación de los prototipos de desarrollo. Concluida esta etapa, puede comenzar la fabricación en serie.

Prueba de brazaletes

Para validar la eficacia del proceso de desarrollo y producción, Rolex introdujo en 2015 la certificación de Cronómetro Superlativo. En el marco de esta certificación, todos los relojes terminados pasan, al salir de producción, por una cadena de test completamente automatizada y exclusiva de la marca. Esta cadena de alta tecnología verifica que la precisión del reloj está comprendida entre –2/+2 segundos al día —una exigencia propia de Rolex y considerablemente mayor que la aplicada por el COSC (Control Oficial Suizo de Cronómetros)—, que la autonomía en términos de reserva de marcha corresponde con la duración prevista, que el reloj es completamente hermético a la profundidad esperada y que el módulo de cuerda automática funciona correctamente.  Si el reloj supera la serie de test sin dificultades, obtiene la certificación de Cronómetro Superlativo y se le asigna un sello verde. Esta certificación se acompaña de una garantía internacional de cinco años. Con esta etapa concluye el proceso de fiabilidad.

Resistencia al bloqueo

BATERÍA DE PRUEBAS

Entre los numerosos test realizados a los prototipos durante el proceso de fiabilidad de los relojes Rolex, la resistencia a los diferentes tipos de golpes constituye un importante campo de investigación. Los golpes denominados «corrientes» corresponden a los que sufre el reloj durante su uso, como por ejemplo cuando se aplaude. Alcanzan un máximo de 1000 g en términos de aceleración. Los golpes «accidentales» reproducen una caída del reloj o bien aleatoria, o bien predeterminada con un ángulo de impacto previamente establecido. En este tipo de golpes, la aceleración, repentina y rápida, puede llegar a los 5000 g.

Se realizan pruebas de envejecimiento tanto a los elementos no mecánicos como al movimiento. Se evalúa, por ejemplo, la resistencia de las esferas a los rayos UV para garantizar que los colores se mantengan estables con el paso del tiempo. En los brazaletes metálicos, la evolución del desgaste de los puntos de unión entre los diferentes elementos —caja con brazalete, eslabones entre sí— se mide con robots que reproducen de forma acelerada movimientos del uso en atmósferas contaminadas con sustancias abrasivas con el fin de precipitar la degradación.

Batería de pruebas

El movimiento es objeto de cuidados todavía más especiales. Su rendimiento cronométrico, la duración de la reserva de marcha y la capacidad de dar cuerda a su módulo automático se ponen a prueba sistemáticamente, al igual que su longevidad en términos de funcionamiento y uso. Todos los sistemas mecánicos que componen el movimiento se ejercitan en aparatos que reproducen las operaciones de ajuste y las condiciones de uso.

Para completarse, el proceso que apunta a garantizar la fiabilidad de un reloj también ha de tomar en cuenta los imperativos estéticos y ergonómicos. Puesto que el diseño de un modelo no puede modificarse durante su desarrollo para resolver un problema técnico, es necesario redoblar el ingenio para trazar soluciones que tengan en cuenta numerosas variables. La noción de confort, por su parte, tiene también gran importancia, para garantizar al usuario del reloj un uso cómodo y agradable. El peso, la sensación en la muñeca, la textura de las superficies al tacto o incluso la precisión y la facilidad de ajuste de las funciones… Todos son factores determinantes que sirven de orientación para el diseño y la producción de un reloj Rolex.

Colocación de la caja

Así, desde los primeros esbozos hasta la salida de producción de un modelo, se requieren miles de horas de estudios, pruebas y consultas para que cada detalle del reloj represente la excelencia de la marca.

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