Son modelistas, metodistas, ingenieros o relojeros: en Rolex, decenas de versátiles prototipistas dan forma y función a nuevos componentes y nuevos relojes, productos que crean bajo el mayor de los secretos varios años antes de su lanzamiento.

Instalado en un rincón del departamento de Creación, el austero taller bañado por la luz supone un impactante contraste con la modernidad del estudio que lo rodea, un espacio lujoso forrado de cuero y madera en el que la imaginación cobra vida sobre el papel, o sobre tabletas informáticas de gran tamaño. Una nueva caja de reloj está tomando forma por primera vez, bajo unos dedos expertos que liman cuidadosamente sus contornos. Esta plantilla de tamaño real se ha cortado a partir de una barra rectangular de latón y posteriormente ha sido rematada a mano, con una precisión de centésimas de milímetro, por un modelista experimentado. Sus gestos son firmes, su ojo avezado. Hay que saber sentir el objeto, incluso «escuchar» la lima para apreciar la cantidad de metal retirado. El arte es el de un escultor y la delicadeza se acompaña de un rigor y una precisión técnica equivalentes a los de un maestro relojero trabajando sobre un movimiento mecánico de gran complejidad.

Realidad física

Se trata de la primera fase de prototipado, una etapa perfectamente orquestada que aúna creación, investigación y desarrollo. Por norma general, se crean dos o tres de estos prototipos estéticos para afinar la selección y validar el concepto. Nada como una pieza auténtica para revelar los juegos de luces sobre las superficies y la emoción suscitada por una nueva forma. La experiencia demuestra que una buena idea sobre el papel o en pantalla puede resultar decepcionante una vez que se concreta; en ese caso, se impone otro enfoque. También sucede que la impresión visual del conjunto modifica la perspectiva de las diferentes partes, que son entonces susceptibles de ser modificadas.

El modelo de diseño posee, además, una finalidad eminentemente racional y técnica. Parte de un concepto creativo para convertirlo en una realidad física y sirve de modelo para el dispositivo de medida diseñado para producir con gran exactitud, y en tres dimensiones, el prototipo funcional de la caja (etapa siguiente del proceso de creación de un nuevo reloj).

Realidad física

Una manufactura dentro de la manufactura

Los prototipistas transforman los conceptos desarrollados por los diseñadores y los ingenieros en relojes o componentes de relojes perfectamente funcionales y cuya precisión y acabado no tienen nada que envidiar a los modelos Oyster y Cellini que salen de producción. Estos prototipos están tan conseguidos y han de satisfacer tantos criterios que concentran casi todas las competencias de una manufactura relojera, a pesar de que son fruto del trabajo de tan solo unas decenas de personas.  Así, puede darse la situación de que una sola persona realice 20 prototipos de brazalete en el marco de un proyecto determinado. En un año, más de 500 cajas y 300 brazaletes son susceptibles de alimentar el proceso de desarrollo y la fase de prueba. Y las aproximadamente 50 esferas fabricadas en 2015 han necesitado cerca de 900 prototipos.

Relojería: una manufactura dentro de la manufactura

Los esfuerzos conjuntos del equipo dan lugar a prototipos que no se distinguen en nada de los productos finales que se lanzan al mercado años más tarde. Esta proeza sirve para ilustrar el concepto de «manufactura dentro de la manufactura»: una entidad relojera perfectamente autónoma en el propio seno de Rolex. Tanto el savoir-faire como los equipos utilizados para desarrollar y fabricar estos prototipos son equiparables a las capacidades de producción de determinadas marcas relojeras de alta gama.

El trabajo de los prototipistas también presenta numerosas similitudes con el de los relojeros que crean piezas únicas. Igual de exigente, consiste en moldear la materia prima para dar vida a un ejemplar o a una pequeña serie de una decena de relojes, en perfecto estado de marcha y estéticamente irreprochables hasta el más mínimo detalle decorativo de los minúsculos componentes del movimiento, o el engaste.

Relojería: análisis

Una versatilidad global

La mayor parte de los prototipistas poseen fácilmente unos diez años de experiencia en su ámbito, si no más. En función del equipo al que sean asignados —creación, aderezo, cerámica, movimiento— a menudo han adquirido competencias sorprendentemente variadas en no pocas especialidades, y muchos siguen ampliando sus conocimientos a lo largo de su carrera.

Esta versatilidad les permite tratar una amplia gama de componentes y recurrir a diversos métodos de fabricación. Así, trabajan los materiales preciosos y otros materiales empleados en la fabricación de un reloj.

Relojería: una versatilidad global

El artesano se convierte, por tanto, en ingeniero y mecánico de precisión, al manejar máquinas CNC, técnicas de electroerosión, soldaduras de precisión con láser, fresado, pulido… Los dispositivos más modernos se mezclan con los tradicionales tornos manuales, y en los talleres de prototipado lo único que faltan son los grandes equipos destinados a la producción en serie.

La versatilidad va de la mano de la excelencia: los prototipistas buscan la desviación cero con respecto a las especificaciones de partida, objetivo particularmente ambicioso cuando las piezas son pequeños componentes del movimiento, ya que en esos casos la precisión se mide en micrones. Cada cual verifica la calidad de su propio trabajo, y el veredicto se hace manifiesto de inmediato. Por ejemplo, las ruedas de engranaje de geometría compleja pueden compararse con el diseño técnico original por superposición de las imágenes en pantalla, con la ayuda de un microscopio. Cada milímetro de la pieza se aumenta 250 veces y a continuación se examina minuciosamente para asegurar su fidelidad a la pieza creada por ordenador.

El pulido de la caja

Las disconformidades son extremadamente poco frecuentes. Y cuando se da una desviación respecto de los diseños originales, es intencionada, con el objetivo de compensar las diferencias infinitesimales resultantes del paso de una fabricación de prototipos a una producción en serie, y de anticipar su impacto potencial sobre el equilibrio entre los diferentes elementos. Este don de la previsión es una cualidad adicional con la que han de contar los prototipistas.

Al trabajar en los relojes años antes de su lanzamiento, los prototipistas a menudo son los primeros en fabricar un nuevo componente recién patentado, o en poner en práctica una nueva tecnología. Encontrar soluciones forma parte integrante de su tarea, y rara vez algo los coge desprevenidos. Su papel resulta esencial para hacer frente a los eventuales problemas que puedan surgir en el momento de la producción en serie. Más allá del rigor, de la precisión y del método, el trabajo exige asimismo un gran sentido de la improvisación.

Análisis de cerca

Para crear una nueva pieza u obtener un acabado específico, también hay que saber crear nuevas herramientas o incluso modificar los parámetros establecidos de una máquina.

La creciente complejidad de los movimientos mecánicos y el aumento de las exigencias en términos de estética, rendimiento y durabilidad les han ido confiriendo cada vez más importancia a los prototipos y a sus creadores; y la tecnología que acompaña a esta actividad fundamental no ha dejado de evolucionar. Aunque actualmente la simulación informática permite controlar y poner a prueba a un nivel de precisión sin precedentes los parámetros estéticos y técnicos de los componentes individuales y del producto en su conjunto, incluido el movimiento, la elaboración de prototipos sigue siendo crucial. Los progresos tecnológicos combinados con una mayor capacidad de creación de prototipos han posibilitado la existencia de innovaciones que en otro tiempo no habrían pasado de ser simples productos de nuestra imaginación.

Un acabado realizado cuidadosamente

Años de adelanto

En Rolex, los primeros prototipos del nuevo escape Chronergy se crearon unos diez años antes de su lanzamiento, en el calibre 3255 del Day-Date 40. Este calibre tomó forma física unos seis años antes de su lanzamiento. Una decena de prototipos de movimiento vieron la luz en tan solo un año, después de que diferentes elementos del movimiento, como el escape Chronergy, se pusieran a prueba por separado como prototipos.

Relojería: años de adelanto

Por el contrario, los talleres de prototipado invirtieron menos de un mes en fabricar de cabo a rabo el modelo experimental Rolex Deepsea Challenge. Fue en el año 2012. Los prototipistas trabajaron 24 horas al día y, en cuestión de semanas, el fruto de sus esfuerzos fue puesto a prueba en el mundo real: fijados al exterior del DEEPSEA CHALLENGER, el sumergible de James Cameron, varios relojes descendieron al punto más profundo del océano. Evidentemente, esta proeza relojera nunca habría sido posible sin un perfecto dominio de todos los aspectos del proceso de prototipado.

Relojería: creación de prototipos

Las demostraciones públicas de este savoir-faire son, no obstante, escasas. El prototipado es, en esencia, una actividad marcada por el secretismo y, si bien los prototipistas se enorgullecen de crear cada ejemplar que se les pide, el suyo es un orgullo discreto. Pero algunos prototipistas llevan un Rolex que contribuyeron a desarrollar varios años antes, como este Yacht-Master II provisto de pequeños componentes innovadores que vieron la luz entre las manos de su feliz portador.

Relojería: Yacht-Master II

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