En homenaje a Benvenuto Cellini, escultor y orfebre de papas y reyes del Renacimiento, Rolex dio el nombre del maestro a una colección de relojes. El arte relojero ha evolucionado, ya no es la especialidad de un solo artesano, sino la labor de un grupo de talentosos especialistas. Un Rolex es una armoniosa composición de pericia y maestría.
En 1928, Rolex creó el Prince, que alcanzó un gran éxito y se ganó un lugar en la historia de la relojería por su precisión cronométrica. El Prince es un reloj único por su forma rectangular vanguardista y el excepcional rendimiento de su movimiento. Y por ello, fue y sigue siendo un símbolo de distinción.
El Prince, cuya producción fue descontinuada a finales de los años cuarenta, llevó a Rolex al pináculo de la elegancia y la precisión. Fue el primer reloj producido en grandes cantidades en obtener la certificación de cronómetro. Aunque su precisión era superior a la de cualquier otro modelo, su encanto se debía a su forma rectangular y sus esferas elegantes y sofisticadas.
El Prince dispone de un movimiento mecánico de cuerda manual, el calibre 7040, especialmente desarrollado y manufacturado por Rolex. De forma rectangular, utiliza todo el espacio para garantizar el rendimiento y la precisión, dando rienda suelta a la decoración de los puentes con diseños idénticos a los de la esfera.
Los detalles estéticos del movimiento son tan importantes
como su rendimiento cronométrico. De hecho, han sido
completamente diseñados y manufacturados en armonía
con la esfera, la caja y el brazalete, y son visibles a través
del fondo de caja.