Rolex encontró la mejor manera de probar, mejorar y exhibir el Oyster en diferentes sectores. Para Rolex, el deporte, la aviación, el automovilismo y las expediciones fueron laboratorios vivientes para probar los innumerables atributos técnicos de sus relojes.
En el mundo del automovilismo, Rolex forjó una extraordinaria colaboración con Sir Malcolm Campbell en los años treinta: el 4 de septiembre de 1935, al volante de su "Bluebird", este campeón de campeones batió el récord de velocidad en tierra, superando los 480 km/h en el circuito de Bonneville, en Utah.
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