Crear un brazalete Rolex supone casi tanto esfuerzo como el que se emplea para lograr su característica máquina. Y es que las más de 100 piezas articuladas del brazalete están concebidas y realizadas simultáneamente para asegurar una homogeneidad y un ensamblaje perfectos. Los bordes se esculpen y suavizan para conseguir una mayor comodidad. El nuevo cierre, de renovado diseño, facilita su apertura y fijación. Y ahora el largo del brazalete es ajustable para ceñirse aún mejor a la muñeca. Pero sólo después de testar su comodidad en las condiciones más adversas, podrá ganarse el derecho a convertirse en un brazalete Rolex.


